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Schwartz, Jorge (org.). Borges no Brasil.
São
Paulo: UNESP, 2000.
Reseña por Cristina Parodi
Tanto por sus dimensiones (más de 600 páginas) como
por la relevancia de los textos que contiene, este libro se ofrece como
una formidable referencia en lo que hace a la lectura brasileña de Borges.
Está organizado en cinco partes. La primera, “Leituras
brasileiras”, recopila las conferencias
presentadas en abril de 1999, en el simposio Borges 100. La
segunda, “Borges em retrospectiva”, exhuma, y salva de una injusta sombra,
algunos de los primeros estudios brasileños sobre Borges. La tercera parte
contiene el ineludible lote de entrevistas (“Entrevistas/Brasil”). La
cuarta es una imponente “Bibliografia: Borges no Brasil (1970-1999)” y la
quinta, una “Iconografia de Borges no Brasil”.
Como todas las actas de coloquios, la
primera parte es, obviamente, la de valor más irregular y de más difícil
recensión. Está a su vez dividida en cinco secciones, precedidas por la
excelente conferencia inaugural de Ricardo Piglia “Borges, a arte de
narrar”, publicada en español en Cuadernos de Recienvenido 12,
1999. Dichas partes son: a) “Borges
e outras literaturas”, b) “Borges e a
historia”, c) “Borges e o cinema”, d) “Tradução”
y e) “Releituras”. Sólo señalaré un puñado de contribuciones.
En su artículo
“’Clara Argentina’: Mário de Andrade e a
nova geração
argentina”, Patricia M. Artundo destaca la compleja red de relaciones
entre el medio cultural argentino y brasileño durante la década del 20.
Considera decisiva la visita de Soto y Vignale
a São
Paulo, en 1926, que estimuló el intercambio de viajeros, escritores,
artistas, e impulsó la difusión de la obra de esta generación en ambos
países, contactos que no se limitaron al campo literario y tampoco se
ajustaron a los límites impuestos por la dicotomía Florida-Boedo. João
Alexandre Barbosa, en “Borges, lector do
Quixote”, recorre ensayos, cuentos y
poesías en que Borges se ocupó de Cervantes, a lo largo de casi 50 años.
El enfoque de Barbosa va rastreando magistralmente la poética de la
lectura de Borges, en la que detecta dos etapas, antes y después de
“Pierre Menard”: los ensayos de los años 20 hacen una lectura de aspectos
puntuales de la obra de Cervantes, al tiempo que parodian los rigores de
la filología y la crítica literaria; a partir de “Pierre Menard”, el
Quijote comienza a ser visto por Borges como suma de una poética en la
que la ficcionalización de la realidad incluye la de la lectura, en
especial la que se opera por la utilización de la técnica inventada por
Menard. El texto de Leopoldo M. Bernucci, “Biografia
e visões
especulares: Borges e Dante”, trata de las
figuraciones del “yo” en los textos de Borges, y afirma que Borges tiene
una visión originalísima de la autobiografía: en Borges, la autobiografía
está ligada a la búsqueda de autoconocimiento, que se manifiesta en una
conjugación paradójica de resistencia a exponerse y deseo de revelarse.
Escribe de sí mismo y también de la vida de otros escritores, pero también
en este caso escribe sobre su persona. Esta estrategia de ocultamiento y
revelación se aplica a su poesía, sus ficciones y sus ensayos. Bernucci
rastrea estas estrategias en “El Aleph”, un cuento que silencia las
semejanzas entre el mundo psicológico y espiritual de Dante y el suyo. “El
Aleph” sería el vasto laberinto construido por Borges para distraerse del
dolor de haber perdido a su Beatriz. Gran parte de las conclusiones de
Bernucci encuentran fundamentación en la biografía de Borges escrita por
Estela Canto. Leyla Perrone-Moisés, en “Machado
de Assis e Borges: nacionalismo e cor local”, señala
las afinidades y puntos de vista concordantes entre los dos escritores
sobre la base de dos textos teórico-críticos acerca del nacionalismo
literario: “Instinto de nacionalidade” (1873) y “El escritor argentino y
la tradición” (1956).
En “Borges e a experiência histórica”, Davi Arrigucci
Jr. propone la necesidad de superar la idea de
la anhistoricidad de Borges, buscando la unidad orgánica entre la
articulación interna de su obra con su contenido de verdad humana, que es
histórico; contextualizar una obra no consiste en ver en ella la historia
como referencia, documento, señal o símbolo, sino como algo inmanente a la
forma literaria. Ello supone una relectura interna de los textos,
integrada al conocimiento del contexto. Penetrar a fondo sus textos, en
esa articulación particular que sustenta esa vasta construcción universal
en correlación con el proceso histórico que, de algún modo, la condiciona.
En la sección consagrada a la
traducción, cabe señalar tres estudios importantes. Leonor Scliar-Cabral
es uno de los colaboradores en la edición de las obras completas de Borges
publicada por Globo. En “Problemas de tradução
poética em El otro, el mismo”,
Scliar-Cabral va señalando distintos problemas de traducción que presenta
ese texto de Borges, y comentando las soluciones que fueron propuestas
para resolverlos. Destaca la necesidad de que el traductor recree el
poema, actitud justificada por el mismo Borges. La misma edición de las
obras completas es vista desde afuera, por Teresa
Cristófani Barreto, en “A tradução
e a transparência”. Una
vez celebrados los múltiples aspectos positivos de la edición de O Globo,
un examen de dos cuentos –“El Aleph” y “Hombre de la esquina rosada”– le
da ocasión de destacar algunas dificultades lingüísticas y sintácticas
ante las que el equipo de traductores no logró dar con soluciones
acertadas. Comenta las frases problemáticas, donde las soluciones
encontradas, decoloran y atenúan las formulaciones y terminan diluyendo el
perfil de los personajes y privando al lector brasileño de una cabal
comprensión del texto original. La tercera intervención sobre el tema (“Traducir/Traduzir
Borges”) es de Jorge Schwartz, responsable no sólo de la coordinación de
la mencionada traducción, sino igualmente de la compilación del presente
volumen. Schwartz señala los diversos pasos y tareas enfrentados, desde
los criterios y decisiones operacionales, la selección de los traductores,
la intención de emprender una traducción creativa que no traicionara al
original, la aventura de encontrar equivalencias para el lenguaje criollo
o el lunfardo de los años 20, la pregunta de cómo traducir a un autor que
dedicó tantas reflexiones al tema de la traducción, sobre el
envejecimiento de las traducciones, la actitud frente a errores o
alteraciones de Borges. Entre las limitaciones más desafiantes, menciona
la obligación contractual de que la edición brasileña debía seguir
exactamente las características y modalidad de los 4 tomos de Emecé
argentina. La ausencia de una edición crítica y los obstáculos para su
realización sugieren el futuro proyecto de completar esta edición con una
Guía de Lectura destinada al lector brasileño, tal vez en forma de
glosario.
Entre las “Releituras”, hallamos un sugestivo trabajo
de Eneida Maria de Souza: “Um estilo, um
Aleph”, en el que la ceguera de Borges
aparece como un factor de originalidad que aporta nuevas formas de
percepción de la realidad. La escritura de Borges como arte de lo mínimo,
de la lúcida precisión, de la concisión formal, de la creación por la
memoria, de la de la práctica autobiográfica, una poética minimalista. La
obra de Borges, entendida como una reduplicación de la imagen por él mismo
creada, un Aleph que tiene como rasgo significativo la concepción irónica
del cosmos como totalidad, mediante la operación reductora de ese espacio.
Guillermo Giucci, en “Simetria e anomalia”
estudia, a través de diversos textos, la forma en que Borges
limita la variedad a lo esencial y sintetiza la
complejidad, llevando la realidad a sus extremos, colmándola de simetrías
y anomalías temporales, espaciales, psicológicas, narrativas, formales.
Raúl Antelo, en “Zoologias imaginárias e biopolíticas modernas”, se da
como tarea el elaborar ocho hipótesis a partir de la idea de “archivo”,
que es la forma que, según su lectura, asume la ficción de Borges,
marcando la ambigüedad estructural del modelo narrativo: ser
simultáneamente tradicional (conservador) y transgresivo
(revolucionario).
La segunda parte del volumen, “Borges
em retrospectiva”, presenta una selección de estudios, algunos históricos
otros actuales, cuyo núcleo está constituido por la reedición de un número
especial del Boletim Bibliográfico da Biblioteca Mário de Andrade
(publicado originariamente en 1984 y de circulación restringida). Se abre
la sección con “Palabras de Borges: agosto de 1984”, resultado del montaje
(agrupación por temas, unificación) y traducción al portugués de la
mayoría de las declaraciones públicas de Borges durante su segunda visita
a Sấo
Paulo, en agosto de 1984. Entre los artículos históricos, cabe señalar el
de Alexandre Eulalio: “O bestiário fabuloso de
Jorge Luis Borges” (escrito en 1958).
Presenta a Borges, un escritor todavía poco conocido en
Brasil, luego pasa en revista su obra (prosa, poesía, ensayo) y llega al
Manual de zoología fantástica, que el autor considera como una
excelente entrada en la lectura de Borges y en el estudio de su obra;
también en su sentido del humor. En esa fauna tan elocuente, Borges
“encuentra algunos de los mejores pretextos de su obra”, un
escritor “de imaginación ardiente (...) que, en una compilación de
invenciones ajenas, se revela (se confirma) insuperable inventor”. Eulalio
recorre algunas entradas, señala ciertas ausencias de monstruos
literarios, que espera sean incorporadas en futuras ediciones y hasta
enriquece el bestiario de Borges con otros monstruos de la zoología local.
Entre las contribuciones algo más recientes de esa segunda parte,
hallamos la reedición de otro trabajo de Jorge Schwartz, “Borges e Joyce
(via Salas Subirat, Antonio Houaiss e Haroldo de Campos)”. El centro del
artículo consiste en una comparación de la traducción que de la última
frase del último capítulo del Ulises (el monólogo de Molly Bloom)
hacen cuatro traductores, un “cuadrilátero latinoamericano” que tradujo
Joyce al español y al portugués: Borges (1925), Haroldo de Campos (1971),
Salas Subirat (1974) y Houaiss (1975).
Destaquemos, para concluir, las 52 páginas
de “Bibliografia: Borges no Brasil (1970-1999)”, que constituye la cuarta
parte del volumen. Se trata de la más completa bibliografía de y sobre
Borges en Brasil publicada hasta el momento y, en sí, “vaut le voyage”.
Cristina Parodi