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Ana
María Barrenechea. La expresión de la irrealidad
en la obra de Jorge Luis Borges y otros ensayos.
Buenos Aires: Ediciones del Cifrado, 2000.
Ana Camblong
Esta nueva publicación de Ana María Barrenechea
reúne, tal como se indica desde el título, el ya clásico trabajo sobre
La expresión de la irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges, cuya
primera edición estuvo a cargo del Colegio de México, en 1957, texto de la
tesis doctoral defendida en Bryn Mawr College, en l955. Se incorporan,
además, ensayos publicados en compilaciones, revistas, presentados en
Congresos y Eventos organizados en homenaje a Borges, un inédito y una
entrevista realizada por Sergio Pastormerlo para Variaciones Borges.
Contar con todo este material reunido en un volumen resulta útil e
interesante para especialistas y lectores aficionados.
Aunque la primera parte sea conocida, cabe una
síntesis recordatoria de sus contenidos. Una breve Introducción plantea la
propuesta de tomar la diversidad genérica de la producción borgesiana como
“manifestaciones de un mismo espíritu” y se hace una condensada
presentación del proceso intelectual y obra del autor. Luego, la lectura
crítica selecciona cinco temas fundamentales que rigen el universo
poético, narrativo y ensayístico de Borges. Cada uno de los cinco
capítulos del trabajo, extiende las múltiples facetas de dicho temas
rectores; son ellos: I) El infinito, II) El caos y el cosmos, III) El
panteísmo y la personalidad, IV) El tiempo y la eternidad y V) El
idealismo y otras formas de la irrealidad. La elección de las claves
interpretativas habla del profundo conocimiento que tiene Barrenechea de
su objeto de estudio y testimonia un trabajo meticuloso con los textos.
Cada constelación se construye con un entramado exhaustivo de ejemplos y
un ajustado comentario que va organizando los recorridos. El rigor en la
escansión de los textos, la sobriedad exacta de la erudición y la lucidez
con que se acota y se interpreta, convergen en un estilo crítico que se
mantiene inalterable en todos los trabajos de Barrenechea.
En cuanto a los ensayos, obligada por la economía de
una reseña, me atrevo a presentar un primer conjunto, de muy diversas
épocas de producción, que ponen el acento en lo retórico, en los
procedimientos y en el propio lenguaje. En este agrupamiento se podrían
incluir: “Borges y el idioma de los argentinos” (1953-1955);
“Borges y la narración que se autoanaliza” (1975); “Borges y los
símbolos (1976)”; “De la diversa entonación (sudamericana) de algunas
metáforas (universales)” (1986); “Borges: poética y
retórica” (1996); “Borges, álgebra y fuego” (1999). El trabajo
crítico, sustentado en una sólida base filológica y lingüística, da cuenta
de la complejidad de los recursos discursivos, de la destreza sutil en el
manejo de la lengua y su tradición, de la potencia creativa que alcanza la
búsqueda original, desprejuiciada y a la vez escéptica de la escritura,
siempre indagadora con la inteligencia, con el juego idiomático y con la
pasión por el universo de las letras, que es todo el universo.
El hecho de que se centre la atención en las
construcciones textuales no desestima las implicaciones metafísicas,
culturales, religiosas y míticas. Sin embargo, se podría afirmar que
algunos de estos ensayos prestan mayor atención a los aspectos señalados
en este último sentido. Así, cabe mencionar el ensayo titulado “Borges
entre la eternidad y la historia” (1990), en el que se relevan tópicos
tales como el cambio, la memoria, la repetición, el pasado y la retórica
de la contradicción, en los que la
filosofía, la literatura, la historia y la lógica entrecruzan sus nociones
e imprimen a la lectura una dimensión diferente, con el sostenido rigor
que se verifica en todo el volumen.
Con el foco puesto en lo espacial, ensayos de 1999,
“Borges y su ciudad” y “La casa del Minotauro”, se recorre la mítica
Buenos Aires levantada poéticamente con vitalicia perseverancia; en tanto
que el alegórico relato sobre Asterión no hace más que mostrar otra cara
de los recorridos de un mismo laberinto. Aquí también la interpretación
privilegia lo temático, lo simbólico y la relación del espacio con lo
temporal.
Comentario aparte merece el trabajo de 1992, titulado
“Jorge Luis Borges y la ambivalente mitificación de su abuelo paterno”, en
el que los documentos históricos y la crítica genética elaboran un
original entramado con el recorte de cinco poemas dedicados a dicho
antepasado. La riqueza de los datos del acontecer histórico y la épica de
un país que reitera sus hazañas también en la tradición familiar oral,
encuentran en la escritura y en la re-escritura del poeta su destino más
humilde y más glorioso. La lectura crítica articula con singular
inteligencia la precisión erudita con los horizontes míticos y
legendarios; el seguimiento minucioso del proceso poético brinda una
muestra de la creatividad que se puede alcanzar con los estudios genéticos
de los textos.
El volumen cierra con tres ensayos que incursionan en
el mundo de los libros, la biblioteca y la misma literatura, esto es, el
mundo borgesiano por excelencia: “Una ficción de Jorge Luis Borges”
(1954); “Cervantes y Borges” (1999) y “El hacedor de tramas secretas”
(inédito). Se podría decir que en este final “a toda orquesta”, se anudan
y se despliegan, al mismo tiempo, claves y procedimientos que manifiestan
un modo de concebir la lectura, una posición ante la escritura y una
inserción singular en el devenir literario, para configurar en su
amalgama, el destino de un escritor.
Si se repara en las fechas consignadas junto a los
títulos, puestos en contigüidad sus inicios y sus trabajos más recientes,
se tiene una prueba cabal acerca de la consistente producción de
Barrenechea en la que se percibe con nítida claridad la coherencia de una
trayectoria intelectual, la calidad de un trabajo sin fisuras, la sobria
austeridad de un estilo crítico que ha hecho escuela, el saber de una
Maestra que define en su escritura la pasión y la ética de una vida
consagrada a las Letras. Es por eso que el reportaje que se intercala, con
atinado criterio, no hace más que ratificar la autoridad que la asiste
para que se tengan como paradigmáticas sus cautelosas aseveraciones sobre
Borges en particular y la crítica en general.
Ana
Camblong
Universidad Nacional de Misiones